Cultivo de tabaco

En la primera etapa del proceso de cultivo del tabaco, las semillas del tabaco se colocan en semilleros hechos especialmente para ello. Al mismo tiempo, los agricultores preparan la tierra cuidadosamente. Después de dos meses en los semilleros, las semillas se convierten en plantas de aproximadamente 15 a 20 centímetros de alto y están listas para ser trasplantadas a la tierra. Las plantas crecen en la tierra durante dos o tres meses más. A lo largo de todo el proceso, las plantas se cultivan para maximizar el rendimiento y la calidad, el suelo se trabaja regularmente, y se toman las precauciones necesarias para proteger a las plantas de pestes y enfermedades.

La cosecha es la próxima etapa del proceso. En el caso del tabaco Virginia y Oriental la cosecha se realiza hoja por hoja, en el caso del tabaco Burley se corta toda la planta. La cosecha se debe llevar a cabo cuando las hojas están maduras (o "a punto") y en óptimas condiciones para la próxima etapa, el proceso de curado.

El curado tiene un rol fundamental en la calidad final de la hoja. Para cada tipo de tabaco se utilizan diferentes métodos de curado: el curado "al aire" para el Burley, el curado "a fuego indirecto" para el Virginia y el curado "al sol" para el Oriental.

Una vez que las hojas han sido curadas, el agricultor las clasifica según la posición del tallo y su calidad. A continuación, las hojas se envuelven en fardos para su posterior distribución. Los fardos de tabaco se trasladan a un centro de compra donde son evaluados y finalmente comprados por los compradores de hojas.

A continuación se procesa el tabaco, lo que en el caso del tabaco Virginia y Burley incluye la separación de la lámina del tallo. El tabaco se seca para que alcance el grado de humedad ideal, se prensa en cajas y se envía a alguno de nuestros centros de fabricación en todo el mundo.

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