Reducción del daño

La reducción del daño es una política para abordar una actividad dañina, que busca reducir el riesgo causado por esa actividad más que prevenirla. Aplicada al consumo de tabaco, la reducción del daño generalmente se refiere al objetivo de modificar los productos de tabaco convencionales y/o desarrollar productos de tabaco novedosos que reduzcan el riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

Las políticas de reducción del daño se basan en el supuesto reconocido por prácticamente todas las organizaciones de salud pública sobre el consumo continuado de productos de tabaco por un período prolongado en el futuro. Tal y como la ONU declaró en 2004, incluso suponiendo los índices de disminución del consumo actuales, "se estima que la cantidad de consumidores adultos de tabaco alcanzará los 1.460 millones en 2025".[1]

El hecho de reconocer que la gente seguirá fumando ha llevado a que las autoridades de salud pública concluyan que el desarrollo de productos de tabaco de riesgo reducido es un elemento fundamental de la política con respecto al tabaco. Esta posición contrasta con la de aquellos grupos que tienen un enfoque basado en la abstinencia que únicamente se centra en prevenir que la gente comience a consumir productos de tabaco y en fomentar que la gente deje de fumar.

Nuestro punto de vista
Seguir una política de reducción del daño no impide que los gobiernos persigan objetivos para prevenir que la gente comience a fumar y para ayudarlos a que dejen de hacerlo. Por el contrario, la mayoría de los defensores de la reducción del daño son enérgicos partidarios de esos importantes objetivos. Desde nuestro punto de vista, la reducción del daño del tabaco debe ser un complemento de las campañas para prevenir que la gente comience a fumar y para fomentar que dejen de hacerlo, y no competir con ellas.

Nosotros apoyamos la reducción del daño de dos maneras: por un lado, a través de nuestra investigación y desarrollo de productos con potencial para reducir el riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Por otro lado, dando nuestro apoyo a regulaciones basadas en el principio de reducción del daño.

[1] Informe del Secretario General para el ECOSOC, grupo de trabajo especial interinstitucional de la ONU sobre el control del tabaco, 2004.

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